~ Hasta que se terminó.
Despacito se acostó, con un sigiloso cuidado cosa de que su amor no despertara, pues era de noche, el cansancio a veces supera y no todas las noches puede haber sexo o hacer el amor, es que a veces sus cuerpos deseaban descansar y con sentir un simple abrazo ya era bellísimo, dormir sin indumentaria y sentir la piel, la silueta, el momento del recuerdo eterno mas inusitado que podrían tener de aquel amor, no enfermo, no odre, no malo, sin necesidad de fumar cigarrillo, a veces no hacían faltan tantos besos, si no que las tiernas miradas conquistaban, el suave movimiento de sus manos acariciándose, el rostro lleno de sonrisas eternas, eternas en cada momento, los ojos frágiles, que con alguna caricia no débil se les podría caer el mundo, el momento… el tiempo, sus ojos llenos de esas lagrimas que no demuestran llanto sino que una felicidad enriquecedora, tanto era la vida en esos minutos que sin tener que decir dos palabras se sabría, porque aquellas miradas delataban, el placer tan inocente, el rosar su cuello era el revolver donde mariposas estallaban en sus estómagos, el orgasmo mas duradero si se hablan al oído, algo tan sutil, bello, despampanante, que un día se acabo… Como si nunca hubiese sido cierto, como que nunca sus caminos se juntaron, como si ella no hubiese tocado su puerta, pero en los anhelos se encuentran y se despiertan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario