La sobriedad de la noche.


Pregúntale a la mañana
Pregúntale a mi cama
Pregúntale a ella si tengo ganas
Pregúntale si quiero levantarme
Pregúntale si hoy es un buen día

Dile también que no me atrapen las sabanas
Dile que no me levante con mañas
Dile que no haga tanto frío.

Oblígala a confesar
Pregúntale cuantas veces me ve llorar
Pregúntale sobre las veces que no puedo dormir
Y oblígala a decir con quien he dormido
Y pregúntale en que pienso.
Pregúntale también porque existo
Te dirá que sólo tengo un motivo
Al igual cuando se lo digo a ella al oído.

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