· No se acostumbre a ser infeliz
Un día X, fui a preguntar a una farmacia si vendían pastillas para el olvido, dijeron que no existían esas pastillas y la farmacéutica se volvió vuelta en carcajadas, la mire serio y le dije es una cuestión de vida o muerte, necesito olvidarme de algo que esta estancado en mi mente, se supone que ustedes deben ayudar a las personas como profesionales y debería tener una receta parecida, me pregunto seria y que quieres olvidar?, quiero olvidar la mitad de mi vida; errores que no debieron, me dijo ella tienes que dejar que pase el tiempo y yo le pregunte ¿Tiene un remedio para eso?, me dijo que no, y yo le dije entonces usted no tiene la solución a mi problema, es peor que un dolor de cabeza porque pasare días acordándome de lo mal que he hecho y que me ha pasado, Ella dijo deberías ir al psicólogo, te esta viendo alguno?, le dije no porque eso es algo que también debo olvidar, además casi nunca ellos están viendo porque siempre están anotando lo que uno les habla, así que será difícil que me vea tanto, mas me gustaría que me observara y que captara todo lo que soy o no sé si sea, pero algo así. La cosa es que me fui de la farmacia a buscar una respuesta, pase por el paseo peatonal me encontré con un tarotista supuestamente era gratis pero debía uno dejar comisión, después de hacer un resumen de mi vida el maldito me dijo has tres preguntas sobre lo cual quieras saber, le pregunte ¿Cómo puedo olvidarme de todo lo que he pasado?, ¿Cuándo voy a poder olvidar?, ¿Y porqué chucha estoy aquí?... Me miro con cara de extrañado y dije la respuesta no la encontrare aquí, y le di mil pesos por el tiempo que perdió. Fui rápidamente caminando por las calles en busca de algo que me hiciera olvidar, me emputecí mirando a la gente con cara de ira, cansancio, y esas caras que molestan el camino, me fui por las calles mas tranquilas pensando que me podía hacer olvidar, porque entre tantas vueltas se me olvido lo primero que tenia que hacer, pensar en mi, se me olvido! Eso se me olvido! Pensar en mi… Estuve todo el tiempo pensando en lo que me hacia mal pero no en lo que me hacia bien, sentí brillar una luz pero fue un parabrisas que hacia flash con el sol, entonces hay estaba el problema me olvide de lo bien que lo pasaba, empecé a ser una persona seria y ocupada con mis problemas, y todo lo que tiene que ver con mi exterior. La mejor receta para el olvido fue alejarme mentalmente de lo que no estaba bien y al fin hacer las cosas que quería, dejando los fármacos, el psicólogo, al tarotista, y todo eso… Y me lancé a la vida, hice todo lo que quería y lo sigo haciendo, deje de pensar todo el tiempo lo mal, es como el dicho ‘’siempre cuando hay un vaso lleno lo ves a la mitad’’, entonces comencé a vivir para luego cuando sea una adulta no tener que acordarme que se me olvidaron hacer las cosas que realmente me gustaban…
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