Aunque aveces creía que era maní pero al final me di cuenta que era mas rico que eso, y seguí bebiendo café a principios creía que quitaba el sueño eso podíamos decir por el placebo, pero luego del café numero cien te olvidas completamente y ahora se vuelve el complemento de una tarde de lluvia en un café bar grill escribiendo un poema para luego escribirlo en algún mural porque ese sera mi nuevo proyecto y después de haber terminado el escrito que marcara los cerebros en un dulce caminar te miran como si estuvieras con tus venas afuera en una morgue, pero al fin había algo que me uniera con la gente el dulce vicio asesino pero al menos algo había y al fin había un lugar para mi. ZONA DE FUMADORES

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